viernes, 12 de diciembre de 2014

Visión tanática del amor en CADA UNO CON SU INFIERNO de Ronald Arquíñigo Vidal

Por Pedro Novoa

Un cuentario dividido en tres secciones, donde los personajes conforman una galería oscura de seres perseguidos por un amor contrahecho que tratan de exorcizar con la muerte.
En la primera parte que aborda cuatro relatos: Muerte súbita, donde un enano busca en la muerte una liberación contradictoria, porque ansía unirse con su amada –infiel- en un infierno común.
En Carta abierta, Matías encuentra una inquietante misiva que no sabe de quién es ni para quién está dirigido. Encuentra a un hombre miserable, hombre que al final resulta ser el destinatario del amor de Narda, la mujer –infiel- de Matías, la proyección del odio, de lo grotesco del adversario supuestamente ganador, configuran uno de los relatos más intensos del cuentario.
Luego en Bajo la luna también saben descansar los muertos Boris contempla y reflexiona ante el cadáver de Mariette (nuevamente una mujer infiel) que le provoca arcadas al amante.
En La muerte sabe mejor si se sirve con sangre, una madre con su hija (Laura) conversar y filosofan sobre las secretas tensiones que derivaron en el asesinato de Francisco, el marido de la hija. A quien lo consideran bien muerto; pero a pesar de eso sigue como una constante presencia.


Pedro Novoa, autor de la nota

En la segunda sección se encuentra tres relatos: en el primero, Una noche después de la lluvia, se narra la conversación entre un pianista y un sujeto llamado Horowitz que tratan sobre una misteriosa mujer.
En Los enfermos se aborda otro triángulo amoroso donde Patricia, Darío y Basilio resuelven matándose entre ellos. En el relato La sensación del miedo, Isabelle, una puta resuelve su existencia entre el horror de su mundo en vigilia y sus sueños.
En la tercera sección aparecen: El escritor, su mujer y la tarde, nos acerca a la enfermedad de un escritor y su mujer (pintora) que retratan su vida de soledad como un cuadro de Hopper. En el relato Esperar el tren unos excombatientes convertidos en escritores sin fortuna hablan sobre su mala fortuna y miserable condición amorosa. En La piedra alada un hombre inmerso en la soledad de una playa reflexiona sobre una piedra que a su vez, pareciera la extensión de su abandono. Y por último, el relato de El anciano del bandoneón la melodía desoladora de un anciano músico que desgarra un bandoneón es aprovechada por unos escritores que hacen el amor, amparados bajo estas melodías que les quiebran el alma.