viernes, 7 de noviembre de 2014

El cielo de Lima desde un escritorio al otro lado del Atlántico



El cielo de Lima (Salto de página, 2014)
Una de las historias literarias más entrañables que se recuerde de las muchas que abundan en las páginas de la Historia universal de los amores no concluidos, son las correspondencias entre un poeta español y su "lectora" limeña Georgina Hübner; aquella que repercutió en su momento, y hoy se vigoriza con la aparición de una novela de más de 300 páginas protagonizada por Juan Ramón Jiménez y dos poetas peruanos entre dos orillas a inicios del siglo XX.

Esta historia de viajes no resueltos, de correspondencias a distancia y mensajes nómades y apasionados -en donde abundaban las declaraciones de amor y las aspiraciones literarias-, ha sido la excusa perfecta para que el escritor Juan Gómez Bárcena (Santander, 1984) escriba su novela y reconstruya esta historia real con un oficio y una elegancia que traduce su paciente labor de fabulador de historias y de investigador nato. Su novela es un examen a la historia del fallido "idilio" en la que participaron, estrictamente, estos tres personajes a través de un puñado de cartas que contenían flirteos amorosos y falsas confesiones, además de ingenuos poemas de amor y otras invenciones no menos reales que involucraron a dos ciudades lejanas y ajenas, como dos espectros que se miran de frente aunque a distancia.

El escritor español Juan Gómez Bárcena ha publicado la novela El cielo de Lima(Salto de Página, 2014) allá en España, lejos del cielo de Lima, y quizá pensando en el cielo de Lima, ese mismo que miraron estos dos jovencitos poetas cuando escribieron sus cartas, y el mismo que para el poeta de Moguer guardó el reposo del alma de la hermosa Georgina.

La historia cuenta aquella anécdota literaria de correspondencias ciegas entre Carlos Rodríguez Hübner y José Gálvez Barrenechea y uno de los más importantes poetas españoles, futuro premio Nobel (1956), Juan Ramón Jiménez, desde Lima hasta el otro lado del Atlántico. Sin embargo, es Georgina Hübner la "auténtica protagonista ausente" de esta historia. Es importante saber que aquellas novelas que aspirábamos leer algún día, las haya escrito un autor con el oficio y la imaginación de Juan Gómez Bárcena, un narrador con un dominio extraordinario de la prosa literaria, con el rigor en la elección del lenguaje sin imponerle a éste acrobacias metaliterarias, y dueño de una poderosa invención que organiza el mundo desde su escritorio, el mismo que brota del libro como una humareda.

Autor Juan Gómez Bárcena

El joven autor español no ahorra tinta ni imaginación para extender esta historia que en apariencia se reduce solo a dos jovencitos limeños, aspirantes a poetas y aspirantes también a la posesión de un libro del español, Tristes arias, 1902cuya poesía en ese momento merecía los aplausos de los lectores de toda Hispanoamérica. No, no se reduce solo a eso, sino a un escenario mucho más amplio, y cuyo universo se verá alimentado por otras historias y otros espacios no menos interesantes.

Nuestro escritor domina el lenguaje castizo como las jergas limeñas y exige a su fantasía a escabullirse en aquello que nadie conoce y que acaso nadie hubiera reparado, honrando la historia al contarnos el trasfondo de ambos aspirantes a poetas en sus noches de bohemia en una ciudad tan triste como el duelo a un amor a distancia. La novela, así, gana en peso y en gravedad, si entendemos a esta última como la capacidad de mantener a tierra los sentimientos con una vocación humana de soñar bajo la única condición de seguir existiendo. La novela no es un pretexto para regodear la pluma contando aquello que ya está contado por los historiadores de la literatura o por los arqueólogos de la vida romántica de nuestros escritores. Supera largamente eso, pues nos propone las circunstancias de esas mensajerías y la naturaleza personal de sus escribidores, además de hacernos saber de sus dudas, sus inicios sexuales, sus miedos e inseguridades y sus no pocos anhelos que se verán confrontados con la decisión del poeta de Moguer de viajar a Lima para conocer a la "autora" de estas cartas animado por su enfermizo enamoramiento. En resumen, un poeta que asistía al otro lado del balcón enamorado de las cartas "escritas" por la joven y hermosa dama limeña, respondiéndole, maravillado, por el deseo de poseer esa mano con la que escribía esas cartas que leía y besar esos labios que se le antojaba exquisitos.

Juan Gómez Bárcena no es escritor de distancias cortas. Su novela nos sumerge en una historia tan apasionante como un viaje en barco sobre las aguas calmosas, como tempestuosas, de un océano de historias, y por momentos entre vaivenes que sirven como pausas al lector sin desprenderse de la trama, entre la luz que surge desde el poniente de Lima o la oscuridad que oculta el mar de España. La historia se traslada entre estos dos continentes a través del Atlántico como un barco cuyo destino persigue el vuelo de un ave indeciso, entre una orilla a otra. Va y viene, llevando y trayendo recados, aquellos donde se filtran historias de amor, por un lado, y por el otro una calumnia tan grande como el océano que los lleva; dos espejos enfrentados en una oscuridad dominante que acaso impide el descubrimiento del embuste mientras la ingenuidad del poeta español y su decidida pasión crecen; pasión, nada menos, que de un hombre nacido en Moguer -y en esos momentos leído y admirado en muchas partes del mundo- enfrentado a dos jovencitos con muchas dudas sobre su capacidad de escribir, y que, no obstante, consiguen con su pluma embaucar a uno de los más extraordinarios fabuladores de su tiempo. La historia así gana puntos. No es una novela fácil, no es una novela inmediatista, no es una novela sencilla en el sentido que su redacción no fue cosa de perseguir el vuelo de una paloma herida. En ella abundan referencias culturales peruanas, productos como el pisco, la chicha; referencias muy bien anotadas como el Callao, La Punta, Miraflores; alusiones a personajes de la Historia nacional; además de una perfecta contextualización de los escenarios limeños y los pensamientos e imaginarios que asistían a las determinaciones de los hombres y mujeres en el Perú de inicios del siglo pasado.

Juan Ramón Jiménez
La novela desafía la ausencia de detalles reales que existe en el trasfondo de esta historia y supera los vacíos documentales en torno a ella. La Lima de inicios del siglo XX nos muestra un escenario donde las mujeres (algunas disolutas y muchas seductoras) son las grandes protagonistas de la novela, encarnadas en Georgina Hübner; junto a ellas desfilan por sus páginas, aunque velozmente,  los caudillos, los escribanos, algunos políticos, los estibadores, todos infectados por la corrupción de la época en todos sus niveles. Así, la aspiración de ambos personajes de escribir con la misma gloria que cubre la figura de Juan Ramón Jiménez sufre una marea que estalla en la orilla de la vida cotidiana de ambos escribidores. Y Juan Gómez Bárcena lo hace con una prosa elegante y clásica. Su narrativa nos recuerda al mejor Unamuno -de Niebla-, aunque la poesía también se imponga en ella sin precipitar el lenguaje en una exposición injustificada de palabras "sublimes".

La naturaleza de los textos se estrechan muy bien con las expectativas del lector, pues los pequeños capítulos se ensamblan de tal manera que el libro se organiza perfectamente en función a la presencia ausente de Georgina, quien, efectivamente, parece transitar entre sus páginas como un fantasma inasible. Debo confesar que no fue difícil "enamorarse" de esta ficción de mujer. No fue fácil desprenderse del deseo de saber más de ella y tocar su rostro entre las líneas de esta sugestiva novela. Y esto es el misterio de la novela. Un misterio que se convertirá en secreto.
                                                      
Nos alegra la aparición de esta magnífica novela, y las agallas de su autor de asumir el desafío con un resultado exitoso. Juan Gómez Bárcena (sin demagogia en esto y sin ánimo de adular su oficio), se convierte en uno de los mejores representantes de la joven narrativa española. Y sin duda, en uno de los más celebrados escritores en nuestro idioma. Muy merecida entonces la beca de la Fundación BBVA para la redacción de su próximo proyecto, que festejo desde aquí con una espumosa chicha blanca o con una mulita de pisco. Y suscribo lo que escribí en otra oportunidad: sin proponérselo, Juan Gómez Bárcena ha escrito la mejor novela peruana con la firma de un autor extranjero.



No hay comentarios:

Publicar un comentario