En
esta nueva propuesta literaria, el escritor piurano Dimas Arrieta Espinoza (El
Faique, 1964) nos ofrece una novela sobre cuya zanja se levanta a su vez la
memoria de una de las tragedias más significativas, y sin embargo poco
recordadas en el Perú: el drama que vivió el deporte peruano la fatídica tarde
del 24 de mayo de 1964, justo el mismo año en que naciera nuestro autor en Huancabamba,
Piura; esto es la muerte de más de 300 personas en el Estadio Nacional en el
encuentro entre las selecciones juveniles de fútbol de Perú y Argentina.
En nuestra literatura, los eventos reales
superan en muchos casos la imaginación frondosa que ostentan muchos de nuestros
escritores, de ahí que el país, tierra de tradiciones vigentes aunque con un
presente donde late la amnesia y el imperdonable olvido, responda con creces a
esa idea nunca prosaica de que la realidad supera a la ficción.
Este
hecho real -la muerte de los hinchas nacionales- es para algunos escritores de
inquietud exquisita como Dimas Arrieta, una oportunidad de hacer de un hecho de
heridas abiertas una obra literaria con los elementos propios que le da su
formación y los matices que le proporciona su temperamento, atado con las
interrogantes, la especulación y por supuesto la fantasía desmedida que se
permite; aunque sin descuidar el carácter verosímil de la misma.
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| "Negro Bomba" |
Hace
ya más de 30 años, el escritor Jorge Salazar publicó la novela La ópera de los
fantasmas (Mosca azul ed., 1980) con resultados positivos: contextualizar los
episodios de esta catástrofe con un panorama social que abarcaba los medios de
comunicación masivos como la radio, la televisión, los diarios, y el gobierno,
la política internacional, las ideologías de los años sesenta, en fin.
Dimas
cumple y con creces con una propuesta inicial de involucrarnos en el desastre a
partir del drama de muchas personas encarnada en el gasfitero Falla, un piurano
tanto o más piurano que la chicha, partiendo desde su origen en Piura, su
formación en la capital, su desempeño en el trabajo en el coloso de José Díaz y
su posterior muerte rodeado del misterio que transita en la trama de este
libro.
Entre
ambas novelas existe un punto en común más allá del germen innegable: el
lenguaje permite sumar a la dimensión de una historia cuyos perfiles se ciñen
en apariencia a esa tarde fatídica, un prospecto de personajes y situaciones
que dan peso a la historia que se cuenta, esto es, permite alimentar a su
propuesta inicial con un universo de historias que confluyen en la muerte de
los hinchas y en dar respuesta a preguntas que nos hemos hecho (nos seguimos
haciendo) los hinchas frente a las caídas dolorosas de nuestro balompié.
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| Autor Dimas Arrieta Espinoza |
La
historia que nos ofrece Dimas Arrieta sigue un curso trepidante de hechos y
recuerdos que desencadenará en un fluyente terrorífico con un final desgarrador
como misterioso, y de una sentencia que estremecerá hasta a sus más advertidos lectores, algo que
no puedo evitar mencionarlo: los fracasos de nuestro fútbol deben, y mucho, a
la presencia de estos fantasmas que se niegan a abandonar el lugar donde
cientos de seres humanos perdieron la vida; de ahí que la presencia de
chamanes, brujos, curanderos, espiritistas dentro y fuera del estadio en
jornadas deportivas no es solo una galería de elementos fantásticos y acciones
recónditas que tienen como propósito convocar a curiosos y extraños; sino que elementos
inasibles como la muerte, como el misterio, la derrota y el fracaso nacional se
explican con los mismos ingredientes y las mismas propuestas que se tributan en
la hechicería y en las prácticas de una tradición robusta de creencias
populares que recrean el imaginario de sus gentes y la naturaleza de sus
ancestros, y eso es lo que hace Dimas Arrieta con su palabra magistral y su
imaginación eficaz, un enjambre de personajes y prácticas ancestrales que nos
da cuenta de su condición de escritor: ser la pluma de su pueblo, y consigue
con este su primer propósito, acaso el más importante: contarnos una historia fascinante
que a su vez nos entretenga y nos aturda, y el de involucrarnos con aquellos
hechos que enlutó la vida de cientos de familias y marcó una signatura pendiente
para la justicia en la posteridad: que la ira del pueblo es la ira de Dios y
que si algo la reprime o busque su anulación, la historia lo condenará o la
memoria de muchos buscarán que no se lo absuelvan.
Finalmente, debemos enfatizar que nuestro
fútbol -esto parece ser así- haya sido víctima de esta triste condena traducida
en partidos mal encarados y sueños desde hace tiempo nunca resueltos, y nuestra
literatura nos lo devuelva nuevamente (debemos decir, felizmente) para aligerar
el peso del dolor y tomar las cosas deportivamente. Aunque bien sabemos que la
vida no es un deporte y la muerte, en definitiva, resulta siendo una maratón de
actores maltrechos y poco convincentes de tocar su cinto de llegada.
Los
fantasmas del Estadio Nacional
Dimas Arrieta Espinoza
Editorial Summa, 2013



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