viernes, 14 de noviembre de 2014

Los fantasmas de nuestro fútbol



En esta nueva propuesta literaria, el escritor piurano Dimas Arrieta Espinoza (El Faique, 1964) nos ofrece una novela sobre cuya zanja se levanta a su vez la memoria de una de las tragedias más significativas, y sin embargo poco recordadas en el Perú: el drama que vivió el deporte peruano la fatídica tarde del 24 de mayo de 1964, justo el mismo año en que naciera nuestro autor en Huancabamba, Piura; esto es la muerte de más de 300 personas en el Estadio Nacional en el encuentro entre las selecciones juveniles de fútbol de Perú y Argentina.

En nuestra literatura, los eventos reales superan en muchos casos la imaginación frondosa que ostentan muchos de nuestros escritores, de ahí que el país, tierra de tradiciones vigentes aunque con un presente donde late la amnesia y el imperdonable olvido, responda con creces a esa idea nunca prosaica de que la realidad supera a la ficción.

Este hecho real -la muerte de los hinchas nacionales- es para algunos escritores de inquietud exquisita como Dimas Arrieta, una oportunidad de hacer de un hecho de heridas abiertas una obra literaria con los elementos propios que le da su formación y los matices que le proporciona su temperamento, atado con las interrogantes, la especulación y por supuesto la fantasía desmedida que se permite; aunque sin descuidar el carácter verosímil de la misma.

"Negro Bomba"
Hace ya más de 30 años, el escritor Jorge Salazar publicó la novela La ópera de los fantasmas (Mosca azul ed., 1980) con resultados positivos: contextualizar los episodios de esta catástrofe con un panorama social que abarcaba los medios de comunicación masivos como la radio, la televisión, los diarios, y el gobierno, la política internacional, las ideologías de los años sesenta, en fin.

Dimas cumple y con creces con una propuesta inicial de involucrarnos en el desastre a partir del drama de muchas personas encarnada en el gasfitero Falla, un piurano tanto o más piurano que la chicha, partiendo desde su origen en Piura, su formación en la capital, su desempeño en el trabajo en el coloso de José Díaz y su posterior muerte rodeado del misterio que transita en la trama de este libro.

Entre ambas novelas existe un punto en común más allá del germen innegable: el lenguaje permite sumar a la dimensión de una historia cuyos perfiles se ciñen en apariencia a esa tarde fatídica, un prospecto de personajes y situaciones que dan peso a la historia que se cuenta, esto es, permite alimentar a su propuesta inicial con un universo de historias que confluyen en la muerte de los hinchas y en dar respuesta a preguntas que nos hemos hecho (nos seguimos haciendo) los hinchas frente a las caídas dolorosas de nuestro balompié.

Autor Dimas Arrieta Espinoza
La historia que nos ofrece Dimas Arrieta sigue un curso trepidante de hechos y recuerdos que desencadenará en un fluyente terrorífico con un final desgarrador como misterioso, y de una sentencia que estremecerá  hasta a sus más advertidos lectores, algo que no puedo evitar mencionarlo: los fracasos de nuestro fútbol deben, y mucho, a la presencia de estos fantasmas que se niegan a abandonar el lugar donde cientos de seres humanos perdieron la vida; de ahí que la presencia de chamanes, brujos, curanderos, espiritistas dentro y fuera del estadio en jornadas deportivas no es solo una galería de elementos fantásticos y acciones recónditas que tienen como propósito convocar a curiosos y extraños; sino que elementos inasibles como la muerte, como el misterio, la derrota y el fracaso nacional se explican con los mismos ingredientes y las mismas propuestas que se tributan en la hechicería y en las prácticas de una tradición robusta de creencias populares que recrean el imaginario de sus gentes y la naturaleza de sus ancestros, y eso es lo que hace Dimas Arrieta con su palabra magistral y su imaginación eficaz, un enjambre de personajes y prácticas ancestrales que nos da cuenta de su condición de escritor: ser la pluma de su pueblo, y consigue con este su primer propósito, acaso el más importante: contarnos una historia fascinante que a su vez nos entretenga y nos aturda, y el de involucrarnos con aquellos hechos que enlutó la vida de cientos de familias y marcó una signatura pendiente para la justicia en la posteridad: que la ira del pueblo es la ira de Dios y que si algo la reprime o busque su anulación, la historia lo condenará o la memoria de muchos buscarán que no se lo absuelvan.

Finalmente, debemos enfatizar que nuestro fútbol -esto parece ser así- haya sido víctima de esta triste condena traducida en partidos mal encarados y sueños desde hace tiempo nunca resueltos, y nuestra literatura nos lo devuelva nuevamente (debemos decir, felizmente) para aligerar el peso del dolor y tomar las cosas deportivamente. Aunque bien sabemos que la vida no es un deporte y la muerte, en definitiva, resulta siendo una maratón de actores maltrechos y poco convincentes de tocar su cinto de llegada.

Los fantasmas del Estadio Nacional 
Dimas Arrieta Espinoza
Editorial Summa, 2013

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